El Cristo de las Batallas (s.XI) debe su nombre a la creencia de que acompañó a el Cid durante sus batallas para conquistar Valencia, presiendo la misa que precedía a estas.

El crucificado llega a Salamanca a través del Obispo Ieronimus de Périgord. Y es objeto de gran devoción al atribuírsele varios milagros durante el siglo XVII. Y en tiempos de pestes y pandemias, el pueblo salmantino recurrió a él, sacándolo en procesión en varias ocasiones.
Con motivo de la pandemia de COVID-19 permanece en compañía de El Cristo que vuelve a la vida (Venancio Blanco, s.XX) con la idea de unir dos imágenes que representen el deseo de superar la situación sanitaria actual.

Estas dos imágenes no procesionan en Semana Santa, pero en el interior de la catedral si encontramos otras que sí lo hacen. Ahora os hablo un poquito de ellas.
Hermandad de la Buena Muerte
En la Catedral Nueva de Salamanca también podemos encontrar a Ntra. Señora de los Dolores (la Piedad) obra de Luís Salvador Carmona, 1760. Una de las mejores tallas que desfilan en la Semana Santa salmantina, aunque no se creó con ese fin.

Es titular de la Hermandad Dominicana del Stmo. Cristo de la Buena Muerte, que procesiona en Semana santa con 4 pasos: Cristo de la Buena Muerte, N.P. Jesús de la Pasión, Ntra. Sra. de los Dolores y Ntra. Sra. de la Esperanza.
Se da la circunstancia de que la Piedad es la única de las imágenes que permanece todo el año en la catedral, mientras que las otras lo hacen en el convento de San Esteban.
Hermandad de la Soledad
También hayamos a la Virgen de la Soledad, que procesiona con la hermandad del mismo nombre en la Semana Santa salmantina. La Hdad. de la Soledad pone en la calle dos pasos.

El primero, alegórico y acompañado por una agrupacion musical que, (tal como se aprecia en el video) interpreta marchas de estilo sevillano (AM Redención, Virgen de los Reyes…). El segundo es un paso palio donde va la dolorosa acompañada por úsica de corte fúnebre.
