SEMANA SANTA

Sentimiento que se alberga sobre un tiempo en el que el corazón llega al éxtasis de emociones.

Larga la espera, todo un año. 

En el cofrade ese sentimiento es como una semilla que va germinando sobre una maceta. Ella se riega de vivencias, recuerdos, olores, emociones…

Esa semilla crece durante todo un año de espera. Un año que se hace tan largo para tan corto suspiro.

El día de la ilusión en Sevilla que termina en “la trasera del Rey Baltasar”, despierta en el cofrade una premonición de que todo se avecina.

Comienzan los ensayos de costaleros, los ritos y actos en hermandades, las bandas incrementan sus ensayos, capirotes y túnicas en las costureras…

Aquella maceta de sentimientos que donde hace tiempo surgieron sus primeros brotes, ahora crece buscando su plenitud, a semejanza de la ciudad que va despertando de su letargo buscando la ansiada cuaresma.

Algunos Vía Crucis no pueden esperar y se adelantan a esos anhelados Cuarenta Días. Los naranjos despiertan de su descanso pues saben que deben de vestirse de gala para lo que se avecina.

Los artesanos comienzan ya su último sprint a fin de poder entregar a tiempo los encargos para ese año proyectados. Cereros, Bordadores, Imagineros, Floristas, Fabricantes de Incienso, Orfebres, Tallistas… culminan sus trabajos, todo converge hacia el final del camino. 

Llega el Viacrucis del Consejo, día de Gala en Sevilla que da el pistoletazo de salida a un alud de actos sentimentales y devocionales.

Las hermandades son un hervidero de cultos y preparaciones buscando cada una su momento especial de Hermandad previo a su salida procesional; en algunas es su subida al Paso, en otras su Besamanos, o su Viacrucis, o su subida al altar…tan diferentes unas de otras y tan sentimentales.

El Hebreismo de las Sagradas Imágenes Virginales, consigue que la belleza adquiera tintes de nostalgia. 

Esos días… llenos de reencuentros en Casas Hermandades entre hermanos en la solicitud de las papeletas de sitio, llenos de visitas a templos donde Palios, Misterios y Pasos de Crucificados van creciendo casi desde la nada.

Esos días… donde el perfume de la ciudad va cambiando acompasados por el sonido de los vencejos o la mutación de los escaparates donde cartelerías y motivos cofrades van engalanando la ciudad que se sigue poniendo hermosa para todo lo que llega.

Esos días… llenos de Pregones, Meditaciones, Actos, Exposiciones y tertulias invaden nuestra ciudad, cada vez más prolíficos, y sin casi notarlo llegan las sillas y palcos de la carrera Oficial. 

Esos días… Hasta las estrellas acompasan su luminosidad para crear ambiente en los hermosos Viacrucis Cuaresmales. 

Esos días donde los Hermanos trabajan para que los altares de culto a sus titulares rocen la poesía, Besamanos y Besapies inundan la ciudad, donde hasta la última gota de Cera del último Cirio es colocada con mimo por el prioste que se afana por tocar con las llemas de los dedos la perfección para sus amados titulares.

Llega el Domingo de Pregón donde el Pregonero nos muestra la Semana Santa que siente, que para cada Sevillano es única y especial.

Y rompe el Azahar… Y Sevilla ya está preparada para que vivamos el maravilloso y ansiado Sueño de los Despiertos. El sueño con el que llevamos todo un año esperando, y que pasa como un suspiro.

La Cuaresma que tanto anhelábamos ya se ha ido y comienza la Gloria…